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Mary Poppins (1964)

Mary Poppins
Trailer
7,1
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Sinopsis
Reinado de Eduardo VII (1901-1910). La vida de una familia inglesa formada por un padre banquero, una madre sufragista y dos niños rebeldes -que pretenden llamar la atención de sus padres haciendo la vida imposible a todas las niñeras-, se verá alterada con la llegada de Mary Poppins, una extravagante institutriz que baja de las nubes empleando su paraguas como paracaídas. Debut y Oscar para Julie Andrews en este clásico del cine familiar que en su día batió récords de taquilla. Una niñera mágica y canciones pegadizas que harán las delicias de los niños de la casa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Mary Poppins
Duración
140 min.
Guion
Bill Walsh, Don DaGradi (Historia: P.L. Travers)
Música
Richard M. Sherman, Robert B. Sherman
Fotografía
Edward Colman
Productora
Walt Disney Productions
Género
Musical Infantil Fantástico Comedia Cine familiar Años 1900 (circa)
Grupos  Novedad
Mary Poppins
"Clásico musical. Algo cursi, con acertadas dosis de humor (...) Un título inolvidable del cine familiar"
[Diario El País]
"El espectáculo es impecable, pero la comedia demasiado larga y más amable que graciosa."
[Diario El Mundo]
8
Son recuerdos de chico...
Sería incapaz de calcular cuantas veces vi Mary Poppins cuando era un niño.
Aquellos veranos en casa de mis abuelos, donde la única forma de que el crío se quedara quieto era enchufarle "la película de la señora esa que vuela".

Cuando vuelvo a ver Mary Poppins la recuerdo tal y como la veía en aquellos años. Con rayas blancas a causa de la cinta VHS mil veces rebobinada. Con el aperitivo de pan frito con chorizo y las manos llenas de grasa por culpa de atender embobado a la televisión, a pesar de que sabía perfectamente lo que iba a pasar.

Flipaba con el maletín de Mary Poppins, con las carreras de caballos de tiovivo, con el deshollinador. Pase frustrantes tardes enteras en mi cuarto chasqueando los dedos para ver si los juguetes volvían a su lugar de origen ellos solos (con el tiempo aprendería que las películas no son reales, muy a mi pesar).

Mary me enseño de la importancia de reír, de imaginar, de hacer lo que uno cree hasta las últimas consecuencias.

Quizás vista a los ojos de un adulto la moralina de la historia sea insufrible. Pero para un mocoso inquieto de seis años Mary Poppins representa su fantasía predilecta. Un lugar donde cualquier cosa es posible.

Un lugar para soñar.
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94 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
A ver si va a ser que soy un cursi...
Erase una vez un banquero que lejos de lucir una triunfal sonrisa parece arrastrar una eterna amargura. Está casado con una dama contestataria que antes que arrodillarse a ponerle las zapatillas cuando entra por la puerta prefiere escaparse a defender causas perdidas. El amargado banquero tiene dos hijos que ante semejante familia desestructurada necesitan una niñera que los lleve al parque a volar cometas. Resulta que la niñera es una especie de bruja con ideas cercanas al comunismo radical que tiene un novio hippie y vagabundo que vive en la calle tocando un tambor o pintando en las aceras. La niñera, el vagabundo y los niños, aburridos del mundo real toman juntos L.S.D y viajan a universos paralelos donde hay pingüinos camareros y lisérgicas cazas del zorro. Entremedias conocemos a pintorescos personajes como un viejo marinero que celebra cada nueva hora del día disparando una bola de cañón o un tipo que toma té con gotas de peyote mientras se parte de risa en el techo de su habitación. También sale un pirata con una pata de palo que se llama Smith (aunque desconocemos el nombre de la otra pata) y una mendiga muy viejecita que da de comer a las palomas y que será pieza clave en la conspiración urdida por la niñera para quebrar el banco de Inglaterra. Todos se lo pasan realmente bien (menos el banquero) haciendo cosas extrañas y antisistema y cantan canciones muy acordes a su estado de ánimo que parecen escritas por Grateful Dead, montando en una ocasión una fiesta nocturna en una azotea luciendo sus mejores galas, es decir, todos llenos de porquería y poniéndose a bailar saltando entre chimeneas logrando el único baile de la historia del cine al que merece la pena prestar atención.
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80 de 93 usuarios han encontrado esta crítica útil