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Dialogue d’ombres (2013)

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Sinopsis
Película de homenaje a Danièle Huillet, compañera y codirectora de Jean-Marie Straub, fallecida en 2007. Está firmada también por ella y datada entre 1954, año en que Straub y Huillet se conocieron y leyeron el texto de Georges Bernanos en que se basa, y 2013, cuando Straub filmó a Bertrand Brouder y Cornelia Geiser, protagonistas-lectores del texto. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Suiza Suiza
Título original:
Dialogue d’ombres
Duración
28 min.
Guion
Jean-Marie Straub (Novela: George Bernanos)
Fotografía
Renato Berta, Christophe Clavert
Productora
Andolfi
Género
Drama Mediometraje
9
El poder de la palabra
Siempre he tenido dudas en relación a las conexiones que puedan o no existir entre el cine y la literatura, muchas más que con el teatro. Si nos retrotraemos a aquello que argüía Robert Bresson acerca del teatro y de su relación con el cinematógrafo, es decir, la poca relación que existe entre ambas disciplinas artísticas, podría seguir sosteniendo la misma concepción que tuvo el cineasta francés. Bresson comentaba en sus Notas sobre el cinematógrafo que la expresividad de los intérpretes en el teatro, según él, viajaba de dentro hacia afuera, esto es, que se conformaba una expresividad casi exacerbada. Sin embargo, lo que registraba el cinematógrafo era ese mismo proceso a la inversa, la expresividad esta vez navegaba desde fuera hacia adentro. Por lo tanto, lo que era verdaderamente relevante en los personajes -los modelos- era lo que escondían, todos aquellos movimientos que podían hacer pero no llevaban a cabo. De ahí emana su conocido alegato de que la mayoría del cine (sobre todo el cine clásico) era nada menos que teatro grabado.

Mejor relación tiene la literatura con el cine si adoptamos la creencia de que este último es una forma de escritura, una narración en imágenes a la que se le otorga una armonía en el montaje, tal como afirmó en alguna ocasión Bresson y otros tantos cineastas. De hecho, él adaptó obras de Dostoievski y Bernanos y las sustentó en su particular manera de ver el cine y de entender el cinematógrafo. Son formas de adaptar obras literarias que me permiten comprender que, aunque se tome como punto de partida a otro arte, se amolda a la idiosincrasia del cine y se mantiene inmutable la verdadera esencia de este, las imágenes siguen teniendo fuerza por sí mismas y la cinta se abre paso como algo independiente y aislado, ignorando a cualquier otra disciplina artística de la que haya podido tomar referencia. Comprendía las intenciones e ideas de Bresson e incluso renegaba de aquello que no persiguiese de manera religiosa la verdadera esencia de la imagen pura.

Straub y Huillet, la pareja de cineastas acusados de ser excesivamente esotéricos y de hacer un cine en ocasiones ininteligible, toman por decreto obras literarias como fuente de inspiración y las trasladan a su cine. Estas adaptaciones, sin embargo, son de otra índole. Me resulta muy interesante que Jean-Marie Straub fuese asistente de dirección de Bresson, porque los insobornables directores adaptan obras de forma diametralmente opuesta a la que lo hacía el director francés. La pareja de cineastas hizo caso a lo que decía Bresson de la expresividad, pero me cuesta interpretar el hieratismo al que someten a sus actores. Admiro y me arrodillo ante su cine, el cine de resistencia rompedor que deja obras maestras como La muerte de Empédocles, que tanto en aquella como en Diálogo de sombras, contemplamos las lecturas de las obras de la mano de los actores, siendo estos inalterables e inexpresivos.

Diálogo de sombras es otra obra más que rebosa honestidad y profundidad, otra obra magnética que exige atenta contemplación. Está filmada en clave de homenaje a Danièle Huillet, quien falleció en 2006, y está interpretada por Bertrand Brouder y Cornelia Geiser, que leen el texto de Georges Bernanos. Estos dos personajes no son sino el reflejo de los cineastas, para los que el texto posee una importancia y un carácter sentimental notables, pues lo leyeron en 1954, año en que se conocieron y desde donde está datado el mediometraje (hasta 2013, su estreno). Se intercalan dos planos estáticos en los que la pareja conversa y discute sobre el paso del tiempo, el amor y su evolución, las frustraciones y las contradicciones, todo en un entorno verde y exuberante, respaldados por las hojas de esos enormes árboles que bailan lentamente por culpa del viento. Al final, un último plano rompe el orden establecido. Una larga mirada supone el fin de algo, o quizá el principio.
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