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Lágrimas negras (1999)

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Sinopsis
Mientras regresa a casa, después de despedirse de su novia, Andrés es atracado por dos mujeres. Cuando, algún tiempo después, se encuentra con una de ellas, una joven desequilibrada de familia acomodada, surge en Andrés una obsesión incontrolable, que imprime a su vida un giro inesperado que le conducirá a abandonar todo cuanto posee. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Lágrimas negras
Duración
104 min.
Guion
Ángeles González-Sinde, Ricardo Franco, Dionisio Pérez
Música
Eva Gancedo
Fotografía
Gonzalo Fernández-Berridi
Productora
Sogetel
Género
Drama Romance Drama romántico
"Historia de amor fatal, infeliz, desgarrado y hermoso"
[Cinemanía]
"Con altibajos, pero llega a conmover"
[Diario El País]
4
LA MALA ESTRELLA DE RICARDO FRANCO
Siento la inmensa pena de tu extravío.
Siento el dolor profundo de tu partida.
Y yo lloro sin que sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras
como mi alma.

A Ricardo Franco le pasó lo peor que le puede pasar a alguien, morírse. Y le ocurrió en medio del rodaje, lo que debió de suponer un mazazo para el resto del equipo, porque toda la película destila cierta melancolía siniestra. Tal vez si la hubiese terminado él, otro gallo nos cantara. O tal vez no, porque el problema aquí son ciertas incongruencias en el guión, que paso a spoiler, menos una, que me trae de cabeza. Paso a analizarla:

¿De verdad una mujer puede violar a un hombre? ¿Ésto se puede?
Tal cuál se plantea la secuencia... yo creo que no se puede. Mis conocimientos superficiales de psicología me llevan a pensar que si una persona (hombre o mujer) se siente atacada, asustada, acosada, agredida sexual o físicamente, se encuentra en una situación incómoda en la cual ninguna persona normal se excitaría -insisto, normal-. Y mis conocimientos superficiales del apéndice masculino me llevan a pensar que con aquello mohíno no se puede jugar... o sea, que si esta mujer consigue cepillarse al muchacho, es porque el muchacho está palote.. o sea, contento y encantado, y eso no sé si se puede considerar violación. Aunque me extraña muy mucho que el muchacho esté en tal estado, porque se le ve pasándolo fatal... que hasta suelta lagrimitas la criatura y todo, que da una penilla...!Guarra!, deja al chico en paz.
Si estuviese mejor rodada, encontraría esta secuencia asquerosa...pero ni eso. La encuentro, sencillamente, torpe.

Lo único que salva de la quema a esta película son sus dos protagonistas (por los que siento debilidad, no lo voy negar) y la secuencia en que están los dos conversando en la playa. Intensísima. Intensísimo todo.
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27 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Aunque la loca se vista de seda, loca se queda
Ricardo Franco murió antes de terminar de rodar esta película, y la tuvo que terminar su ayudante Fernando Bauluz, al que al parecer, después de esta experiencia no le quedaron ganas de volver a repetir como director, porque aquí empieza y acaba su obra. El resultado es tan irregular y extraño como las propias circunstancias del rodaje.

Voy a hacer esta crítica contestando a mi amiga Valdemar, que por lo visto no se cree nada de esta película. Para empezar no se cree la escena inicial en la que se produce una especie de "violación" por parte de Ariadna Gil al chaval interpretado por Fele Martínez. Bueno, Val, primero hay que tener en cuenta que no es lo mismo que te viole cualquiera a que te viole Ariadna Gil, que eso tiene un nivel. Y si esto no te convence te diré que yo no veo esa escena tanto como una violación porque me da la impresión de que a Fele le pone la tía y la situación desde el principio, vamos, que con sus pelos de loca y su comportamiento más de loca todavía pues al tipo le da morbo. Y el morbo, que es una cosa bastante inexplicable en muchas ocasiones, hace milagros con la circulación sanguínea.

En cuanto al resto de la historia y a la obsesión del chico por el personaje de la piradísima Ariadna, pues mira, yo he visto en la vida real hacer cosas mucho más gilipollescas por una tía.

Esto del amor es tan incomprensible que no me cuesta nada creerme lo que nos cuentan Franco y Bauluz, por no hablar de que la locura es algo muy atrayente para muchísima gente. Los locos pueden tener un nosequé y un sexapil que te cagas, sobre todo si además de locos son guapos y estilosos, como es el caso de Gil.

Yo aquí lo que no me creo ni de lejos es que un tío con el pavo de Fele Martínez en esta película, con ese personaje insustancial y sosito a más no poder, traiga locas a dos tías del tallaje de Elena Anaya y la propia Gil. Eso sí que no entra dentro de unos niveles mínimos de credibilidad. Ahí o bien ha fallado el director de casting o la dirección de actores o es que mismamente el propio Martínez se creía el papel todavía menos que Valdemar.

En definitiva, un resultado raro, que no termina de convencer y unas interpretaciones pelín chuscas. Incluso Ariadna, con los gestos esos rarísimos que hace con los ojos, sobreactúa que da gusto. Esta mujer, que normalmente es bastante comedida y sobria en sus actuaciones, aquí hace un despliegue de muecas que ni Jim Carrey en sus mejores tiempos, oiga. Hombre, ya sé que interpreta a una desequilibrada pero tampoco hay que exagerar, digo yo. Un 4 y va que chuta.
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21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil