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No Way to Treat a Lady (1967)

No Way to Treat a Lady
Trailer
6,3
183
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Sinopsis
Un misterioso criminal tiene aterrorizada a la ciudad de Nueva York. Se trata de un estrangulador, maestro en el arte de los disfraces, que se dedica a matar a mujeres de mediana edad, en las que no hay nada destacable; su vulgaridad es, al parecer, lo que interesa al asesino. El psicópata tiene la curiosa costumbre de llamar al detective de policía Morris Brummel, para hablar con él sobre sus víctimas. Así es como Brummel se convierte en el responsable del caso. La vida del detective es de lo más gris y anódina: vive con su anciana madre y tiene que soportar su autoritario carácter. Gracias a sus primeras pesquisas conoce a la bella Kate Palmer y la lleva a su casa para presentársela a su madre. Por su parte el estrangulador, Christopher Gill, un hombre enamorado de la buena vida, disfruta creando rompecabezas y pistas falsas para Brummel. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
No Way to Treat a Lady
Duración
108 min.
Guion
John Gay (Novela: William Goldman)
Música
Stanley Myers
Fotografía
Jack Priestley
Productora
Paramount Pictures
Género
Comedia Thriller Asesinos en serie
7
El estrangulador del disfraz...
Buen film de impecable factura tanto en su desarrollo como en la culminación final, muy en la línea de películas como "El estrangulador de Boston", "El estrangulador de Rillington Place", o la esplendida "Frenesí" del maestro Alfred Hitchcok, todas ellas facturadas a finales de los sesenta, principios de los setenta y de igual corte, tanto en estética como en planteamiento.

Rod Steiger interpreta brillantemente al ingenioso estrangulador (asesino en serie) que con sus hilarantes "disfraces", mantendrá en jaque a todo el cuerpo policial y en especial al inspector Brummel (George Segal), el cual deberá hacer uso de su ingenio para atrapar al escurridizo criminal.

La película mantiene el tempo correcto y nos muestra la fantástica estética de los "sixties", una época que pese a quien le pese, marcó un antes y un después.
Recomendable echarle una ojeada sobretodo si te gustan los films de pesquisas policiales con ciertos "toques" de comedia y eres amante de un cine que ya no existe...

La edición en DVD incluye el sensacional doblaje original de la época.
Buena.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El Estrangulador Que Vino A Cenar.
Entretenido producto de serie B que supone una refrescante vuelta de tuerca a la típica intriga del asesino en serie con ansias de notoriedad y su afición por jugar a Tom y Jerry con el detective de turno. Rod Steiger, que aquí se da el gustazo de sacudirse las entrañas que papeles como el de El Prestamista debieron de requerirle, encarna al serial killer de la función, en todo un tour de force de versatilidad interpretativa dando vida a los diferentes papeles y caracterizaciones con los que va dando buena cuenta de las incautas amas de casa. El guión no es nada del otro mundo y la dirección, a cargo de Jack Smight, que dirigiría el año anterior la entrañable Harper, Investigador Privado, donde Newman ofrece una sus habituales demostraciones de clase y desidia, tampoco brilla especialmente y es, como en aquella, tan tosca como efectiva. Pero el asunto, un curioso túrmix de comedia, intriga y romance, está parido con tanto desparpajo que convence y entretiene, a pesar de cumplir a rajatabla la máxima de que la distancia más corta entre dos puntos es una recta. Aquí no hay zig zags ni cabriolas argumentales. Por contra, se beneficia de esos pequeños detalles que la hacen especial: la interpretación desacomplejada de Steiger, el cariz cómico de las escenas de asesinatos o el personaje secundario de la madre del detective, una vieja judía que se avergüenza de que su hijo sea policía y le machaca el orgullo día y noche. El guión muestra un buen juego de piernas en la primera mitad que por desgracia va notando el peso de los minutos según avanza el reloj, aunque sin llegar a resentirse del todo. La sombra de los 60's es alargada, y aquí está encarnada en los peinados de la bellísima Lee Remick y en la inevitable BSO anquilosada, pocas películas de este corte en la época escaparon de esas garras. En fin, un entretenimiento lo suficientemente singular para dedicarle cien minutos de vida sin perder la sonrisa. Y además me sirvió para recordar que hace tiempo que no disfruto de El Estrangulador De Boston, una de los golpes de mayo más antológicos de la década favorita de el hombre a una grapa pegado.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil