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Tout contre Léo (Close to Leo) (TV) (2002)

6,1
73
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Sinopsis
Cuando Leo, de 21 años de edad, anuncia a su familia que tiene el SIDA, todos deciden que su hermano pequeño, Marcel, de 12 años, es muy joven para entenderlo, y se lo ocultan. Marcel sabe que algo pasa con su hermano mayor, y cuando ambos viajan juntos a París unos días, se propone averiguarlo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Tout contre Léo (Close to Leo) (TV)
Duración
90 min.
Guion
Diastème (Novela: Christophe Honoré)
Música
Alexandre Beaupain, Doc Matthéo
Fotografía
Rémy Chevrin
Productora
Image et Compagnie / M6 Métropole Télévision
Género
Drama Enfermedad SIDA
6
Léo y Marcel
Para entender el cine de Christophe Honoré tendríamos que tener en cuenta su actividad como crítico de la revista francesa Cahiers du cinéma, sus numerosas novelas publicadas en Francia y destinadas a un público adolescente, sus cortometrajes y telefilms, o incluso las pocas obras teatrales que ha dirigido. Aquí en España solo podemos acceder a la producción cinematográfica de Honoré, y únicamente por vías de descarga: tan solo La belle personne tuvo un estreno más o menos en condiciones en los cines locales. Así que reivindicar Siempre juntos (Tout contre Léo) puede ser directamente un acto suicida.

Hablamos de la adaptación para la televisión gala de la primera novela de Honoré y una de sus obras más desconocidas de fuera de Francia. Partiendo de esta base (es imposible conocer a Honoré en toda su dimensión artística), esta Siempre juntos parece sentar las bases de lo que posteriormente sería el Honoré cineasta. O sea: una apuesta por imágenes estilizadas, una sensiblidad extraordinaria por todo lo relacionado con la homosexualidad y una intención por inaugurar una nueva Nouvelle Vague en el seno del nuevo cine francés. Aquí estamos ante un Honoré primerizo con una historia muy interesante entre manos: la relación de Marcel, un chico de doce años, con Léo, su hermano mayor enfermo de SIDA.

No es ni una película reivindicativa ni un retrato pedagógico del SIDA, sino más bien la historia de cómo los padres y los hermanos de Léo, especialmente Marcel, el más pequeño y por ello el más vulnerable, afrontan la enfermedad del primogénito. Marcel está a punto de entrar en la adolescencia, mientras que Léo ve de lejos una madurez que quizás no alcance. La de Léo es una mirada que finge firmeza. Y Marcel todavía es un alma que no juzga a su hermano por lo que es: lo quiere porque es su hermano, un amor de lo más puro. Honoré, todavía desligado de la poesía visual que fue perfeccionando con el tiempo (el plano de la madre tirada en el césped o todas las escenas veraniegas entroncan con la posterior Ma mère), nos ofrece una road movie apreciable, la historia de dos personas cuyos mundos están a punto de tambalearse y cuyo único objetivo, como el de todos, independientemente de la edad y de la opción sexual, es amar y ser amado.

Un Honoré más narrativo es posible. Incluso este inicio de carrera más austero lleva a hacernos pensar en un Honoré menos preocupado por la simetría del plano y más sólido en sus historias. Porque aunque Siempre juntos (Tout contre Léo) diste de ser una obra mayor, la escena en la que Léo se despide de Marcel en la estación de trenes es lo más emocionante que ha firmado Honoré. Un telefilm obligado para los que quieran ahondar todavía más en el imaginario de su autor.

Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Ya se irá
En la vida real las relaciones entre hermanos deberían ser preciosas, en las que se manifestara el amor entre las personas, y muy especialmente esas relaciones deberían ser especialmente hermosas con un adolescente que recordará siempre como se le quería, como ocurre en esta película. Pero la mayor parte de las veces no es así. El título original de la película, el SIDA, un viaje, pueden llevar al espectador a buscar el tema de la película donde no está y perderse lo más importante: el despertar a la vida del hermano pequeño. Me he quedado con ganas de saber más sobre esta familia, sobre cada uno de ellos y sus relaciones pues quedan demasiadas escenas sin terminar, y no será por falta de tiempo. Mientras alarga planos y secuencias, a mi modo de ver, innecesariamente, hay momentos que insinúan algo y de repente se cortan quedando la duda de lo que ocurre y de lo que me quieren decir. Cuando uno de los hermanos se acuesta junto a Marcel y se abraza a él, o cuando Marcel se encierra en el cuarto de baño. Es ese maldito efecto del cine francés que esconde imágenes como para sentirse superior al espectador, como diciéndote: “si no sabes lo que ocurre eres tonto”.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil