arrow

Escándalos imperiales (1960)

5,1
214
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Viena, 1907. A pesar de haber sido desterrada, por sus indiscreciones, de la mansión familiar, una bella princesa austriaca (Sophia Loren) rechaza los proyectos de su madre que pretende casarla con un príncipe. Ella ha puesto sus ojos en un atractivo ingeniero americano (John Gavin) que está de visita y que cuenta con la aprobación de su padre (Maurice Chevalier). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
A Breath of Scandal
Duración
98 min.
Guion
Walter Bernstein (Obra: Ferenc Molnac)
Música
Alessandro Cicognini
Fotografía
Mario Montuori
Productora
Coproducción USA-Austria-Italia; Paramount Pictures
Género
Romance Comedia Comedia romántica
7
Olympia
Antepenúltima película de Michael Curtiz, remake de "His Glorious Night" (1929), parodiada en "Cantando bajo la lluvia". Basada en la novela "Olympia", de Ferenc Molnar, fue producida por Carlo Ponti y Marcello Girosi.

La acción tiene lugar en 1907, en Viena, capital del Imperio Austrohúngaro. Narra la historia de una princesa poco convencional y algo rebelde, Olympia (Sophia Loren), que se enamora de un ingeniero norteamericano, Charlie Foster (John Gavin). La película aborda varios temas que mueven a la reflexión. Presenta, en primer lugar, una sociedad ociosa, que valora los títulos, las condecoraciones, los honores y el favor regio, mientras desprecia la inteligencia y el progreso. Contrasta con esta sociedad la figura del ingeniero norteamericano, que representa el espíritu emprendedor y el progreso. Las imágenes enfrentan el automóvil de Charlie con los coches/carrozas de la aristocracia vienesa, simbolizando la tensión entre progreso e inmovilismo. La relación entre Olympia y Charlie pone en evidencia las diferencias entre disidencia y progreso. De ahí la necesidad que tiene ella de cambiar planteamientos y actitudes. La obra está punteada de humor e ironía y algunos personajes, como el conde Sandorf, protagonizan intervenciones cómicas, por extravagantes, que alcanzan al emperador. La película apuesta por el amor romántico, desinteresado y sincero, como el del heredero de la corona, Rodolfo, que antepuso su amor por María Vetsera a los intereses de Estado, causa de su peridición en Mayerling (1889).

La música ocupa un lugar de preferencia. Combina valses y marchas vienesas con fragmentos de saxo y clarinete en las escenas protagonizadas por el ingeniero americano. La fotografía se beneficia de unos decorados excelentes y un vestuario de gran vistosidad. Muestra preferencias por el rojo, el azul marino y el blanco. Presta gran atención a la armonía de contrastes entre fondos y primeros planos. En la casa de caza, decorada en tonos oscuros, el vestuario es de colores neutros claros y en el palacio imperial, rebosante de blancos y tonos claros, el vestuario es intensamente negro o azul oscuro. El guión utiliza escenarios sobrecargados, que resaltan la artificiosidad y vanidad de una sociedad vacía y trasnochada. Los diálogos contienen numerosas referencias críticas e irónicas que sitúan al espectador entre la admiración y el rechazo. La interpretación de Sophia, de 26 años, desborda madurez y belleza. Chevalier aporta experiencia y glamour. La dirección hace un recital de habilidad, versatilidad y buen oficio.

Película de época, que desarrolla una historia de amor con giros sorprendentes. Obra interesante, entretenida y divertida, que invita a la reflexión y a la crítica.
[Leer más +]
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
¡Jamás te cases con un hombre al que no amas!
Ferenc Molnár (1878-1952) fue un sobresaliente periodista, novelista y dramaturgo húngaro quien, con sus obras, sobrepasó ampliamente las fronteras de su país. A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, por ser judío, tuvo que exiliarse a los EEUU y allí consiguió que aumentara el interés por sus obras, algunas de las cuales ya habían sido adaptadas al cine: “Liliom”, “El diablo”, “El cisne” y “Olympia” han sido algunas de las más apetecidas. De “Olympia” se habían hecho ya tres versiones cinematográficas:”His glorious night” (1929) de Lionel Barrymore, “Olimpia” (1930) de C. M. Franklin y Juan de Oms, y “Si el emperador lo supiera” (1930) de Jacques Feyder.

Michael Curtiz, sentía por su coterráneo Molnár un gran aprecio. Él mismo había llevado ya al cine “El Diablo”, “El Lobo” y “Liliom” (inacabada). Muy grato fue pues para él, cuando la Paramount desempolvó un guión adaptado por Sidney Franklin -que venía guardado desde hacía más de 20 años-, y se lo asignó para que lo dirigiera con un alto presupuesto, un calificado grupo de estrellas y la posibilidad de rodar en su querida Viena, a la que iría por última vez… pues ya comenzaba a sentirse enfermo.

“ESCÁNDALO EN LA CORTE” es una comedia, y cuasi cuento de hadas, en la que, la bella Olympia, hija de los príncipes Philip y Eugénie, es motivada por su madre para que se case -vía negocio- con Ruprecht, un príncipe prusiano no muy inteligente, pero quien no tiene que serlo, pues, al fin y al cabo es un príncipe. Con un férreo sentido del deber, la te-mperamen-tal muchacha acata la petición de su ambiciosa madre… pero, para satisfacción de su progresista padre, en escena entra el apuesto ingeniero americano Charles Foster, quien traerá consigo el único tesoro que un ser humano puede poseer: el amor.

Se desenvuelve así una entretenida historia romántica que nos pasea por los castillos y los jardines de Viena con un simpático grupo de personajes, siendo Maurice Chevalier e Isabel Jeans quienes sin duda se llevan las palmas.

El resto es una atinada recreación de los juegos, motivaciones y maquinaciones que suelen darse entre aquellos personajes que habitan los inmensos, ostentosos y lóbregos lugares llamados palacios, al tiempo que se lanzan unos cuantos dardos que dan exactamente en todo el centro del blanco.

¡Se divertirán!

Título para Latinoamérica: “ESCÁNDALOS IMPERIALES”
[Leer más +]
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil