Mayor Dundee
Crítica
5 de mayo de 2013
Mutilar un diamante
por Carorpar. 8 (Notable)
"La superproducción más destrozada de Hollywood", reza el estudio que dedica el especialista Glenn Erickson a esta cinta. "Mayor Dundee" es, en efecto, un ejemplo palmario de la pertinaz cortedad de miras con que en- demasiadas- ocasiones se emplean las productoras. También lo es, empero, de la feliz porfía con que la genialidad se empeña en aflorar contra viento, marea, mordazas comerciales y cortapisas presupuestarias. El huracanado talento de Sam Peckinpah se desata, violento y hermoso, en cada uno de los despojos que Columbia tuvo a bien legarnos tras mutilar vilmente la obra maestra del prometedor cineasta.
Si bien es cierto que hoy día podemos admirar un montaje más próximo a la película que Peckinpah tenía en mente, no se trata, ni mucho menos, del "director´s cut" que, de manera más oportunista que benéfica, se nos quiere endosar. Los doce minutos extra mejoran la tullida versión tradicional en lo que a claridad y continuidad se refiere, pero buena parte del material filmado por Peckinpah se perdió para siempre poco después de su malhadado estreno, sin que haya visto nunca la luz. Muy probablemente las escenas de acción originales tuvieran el sello del maestro, con su inconfundible cámara lenta y sus no menos proverbiales surtidores de sangre púrpura y espesa como la pasta de tomate. El vals "fauve" en que la sensibilidad de Peckinpah transmuta la prosaica violencia es sustituido por la visión, mucho más convencional, del director de la segunda unidad, Cliff Lyons.
Pese a todo, estamos ante un western máximo, del que merece la pena disfrutar sin atormentarnos- tanto- por lo que pudo haber sido. "Mayor Dundee" exuda las esencias del mejor Peckinpah, podemos olerlas en la mugrienta ropa de Ben Johnson y Warren Oates. Porque alientan en una banda tan desharrapada como típicamente suya: perdedores consuetudinarios, antihéroes de frontera, a los que el destino reserva una oportunidad para la redención en un acto final de ciego y carcajeante arrojo.
"Mayor Dundee" atesora, además, un vigoroso duelo interpretativo. El rudo mayor Amos Dundee compuesto por un intenso Charlton Heston en la cima de su carrera encuentra refinada e inmejorable réplica en Benjamin Tyreen, el amanerado capitán sudista y caballero sureño- "patata irlandesa", según el áspero Heston/Dundee- encarnado por Richard Harris. Y eso no hay productora que nos lo pueda quitar ya.
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