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Perversidad (1945)

Sinopsis
Christopher Cross es un simple cajero infelizmente casado, pero tiene un raro talento para la pintura. En cierta ocasión, conoce a una aventurera de la que se enamora y le hace creer que es un pintor de éxito. La chica y su novio, un individuo sin escrúpulos, aprovechan la ocasión para explotar al pobre hombre, que llegará incluso a cometer un desfalco en su empresa para que ella siga creyendo que es un artista de éxito. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Scarlet Street
Duración
103 min.
Guión
Dudley Nichols (Novela: Georges de La Fouchardière, André Mouézy-Éon)
Música
Hans J. Salter
Fotografía
Milton Krasner (B&W)
Productora
Universal Pictures
Género
Cine negro Drama Crimen Remake
"Lang dirige magistralmente este intenso drama (...) una de las mujeres fatales más logradas del cine de todos los tiempos, Joan Bennett, y el perfecto trabajo de Robinson para un melodrama clásico e imprescindible. Fascinante"
[Diario El País]
9
QUISE REÍRME EN TU CARA DESDE EL MOMENTO EN QUE TE VÍ; ERES VIEJO, FEO Y ME PONES ENFERMA
Una de las muestras de la perversidad más cruel y despiadada que se hayan filmado nunca, a cargo del maestro del expresionismo alemán, el cineasta de origen austríaco Fritz Lang, quien repite el exitoso reparto coral de su celebrada "La mujer del cuadro" tres años antes, con Edward G. Robinson, Joan Bennett y Dan Duryea como protagonistas.

Basada en la novela del escritor y novelista francés Georges de La Fouchardière titulada "La Chienne(La Golfa)" que sirvió para que el cineasta galo Jean Renoir la llevara a la gran pantalla por primera vez en 1931 bajo el título original homónimo en francés de la novela, y traducida como "Isn't Life a Bitch?", es homenajeada a su vez por Lang en esta especie de remake del original francés sacando si cabe mayor tajada del trasunto, y con la colaboración en las lides de guionista de Dudley Nichols ("La Diligencia" 1939).

La fotografía en blanco y negro es un claro y digno ejemplo paradigmático de la escuela expresionista alemana a que antes aludía, con el fabuloso trabajo en blanco y negro del prestigioso Milton Krasner ("Eva al desnudo", "Los cuatro jinetes del Apocalipsis") quien repitiera también con Lang desde los tiempos de "La mujer del cuadro", describiendo perfectamente esa perversidad a que hace referencia el título a través de la inicial candidez y bonomía del personaje de Christopher Cross magistralmente interpretado por un brutal Edward G. Robinson y su descenso a los abismos arrastrado por ese maelstrom que sería la pérfida femme fatale de este paradigma del cine azabache sin detectives de por medio, la despiadada Katharine 'Kitty' March (Joan Bennett) en connivencia con su violento amante y despiadado también Johnny Prince (Dan Duryea)... )...¿Y ese Chris del final, cual protagonista de "El corazón delator" de Poe torturado por los recuerdos de la perversa y nefasta Kitty...?

La música sin embargo pasa desapercibida completamente en el conjunto primoroso de la obra, sin apenas protagonismo salvo por los énfasis finales en la demencia y mendicidad en que cae indefectiblemente el personaje de Chris Cross.

Una obra emblemática del film noir, imprescindible para cualquier aficionado al maestro Lang, y sobre todo al buen cine de siempre, con MAYÚSCULAS por supuesto.

F A S C I N A N T E
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82 de 99 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
En lo más hondo.
Perversidad es uno de los mejores films de este gran director, y también uno de los mejores de la historia del cine. Su indudable calidad en la puesta de escena, en el juego de cada uno de los elementos que intervienen, las apasionantes interpretaciones de su elenco, la gran ambientación que gracias a sus conocimientos arquitectónicos y pictóricos es capaz de presentar, un guión sabiamente trabajado, etc, etc. Todos los apartados técnicos y artísticos funcionan bien en esta obra.
Pero hay algo que es aún más importante, que resuena una y otra vez en tú cerebro, y es esta inquietante historia que a casi todo el mundo le suena de algo, de haber vivido algo parecido.
Cuando te topas en tu vida con alguien que te engatusa, y te dejas seducir por unos ojos, unos labios, un cuerpo o una sonrisa, y confundes lo que sucede con lo que te gustaría que sucediera. Comienzas a cambiar tu forma de ser, te vas quedando cada vez más solo por tener a esa persona, lo vas dando todo, y cuando prácticamente no queda nada más de ti, se mofa, se ríe en tu cara de ti, sufres el mayor de los desprecios; y te das cuenta de que has sido un ser absurdo, que has perdido la felicidad que tenías, y que quizás no sepas recuperar. Cuando llegas a eso, a odiarte por ser tan estúpido, el arrebato es tal que te sientes un monstruo, y quizás ya no puedes escapar de tu paranoia.

Esta película lo trata con total exquisitez, con un final memorable, que duele y te deja marcado. Una película que va de más a más aún. Y que al igual que tus sentimientos la dejas guardada en un rinconcito de tu corazón.
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59 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil