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Gremlins (1984)

Sinopsis
Rand (Hoyt Axton) es un viajante que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todo empieza cuando son infringidas, una tras otra, las tres reglas básicas que deben seguirse para cuidar a un mogwai: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Gremlins
Duración
111 min.
Guion
Chris Columbus
Música
Jerry Goldsmith
Fotografía
John Hora
Productora
Warner Bros. Pictures / Amblin Entertainment
Género
Fantástico Comedia Terror Comedia juvenil Comedia de terror Navidad Monstruos Película de culto
"Buenas dosis de humor y algunas referencias cinéfilas para una entrega fantástica, divertida y sumamente comercial"
[Diario El País]
7
Políticamente incorrectos
Macarras, gamberros, irreverentes, divertidos, desenfrenados, alborotadores, desvergonzados y, sobretodo, entrañables.
Pero además de resultar unos monstruitillos con tanto encanto como gracia, los Gremlins marcaron una época, que vendría precedida por Critters, Ghoulies, Hobgoblins y otro puñado de terroríficos bicharracos despilfarrados entre las más míticas sagas de serie B (e incluso Z) con un simple cometido: Divertir.

Y vaya si lo consiguieron, no sólo gracias a la inteligencia de Spielberg en dar, como no, el enfoque idóneo en el momento más adecuado como ha hecho a lo largo de su prolífica carrera como productor, sino también a la pericia de Joe Dante, otro de esos tipos que, como las mismísimas criaturas que engendró, ha sabido cuando debía tomarse a si mismo en cachondeo, y ha ofrecido así grandiosos momentos del celuloide más socarrón y descacharrante.

En "Gremlins", lo que empieza siendo el descubrimiento de uno de los bicharracos más encomiables que ha dado este tipo de cine, Gizmo, termina desembocando en una desenfadada espiral de incidentes, gracietas y porretazos que le da, nada más y nada menos, la forma adecuada a una de esas películas que tantos buenos recuerdos traen.

Porque a día de hoy, podrán invadirnos extraterrestres o mutantes, darnos por saco cocodrilos de dentaduras inmensas, joder la marrana serpientes kilométricas o machacarnos con psychokillers de medio pelo, que jamás conseguirán lo que se logró con "Gremlins": Atemorizar y divertir premeditadamente a una generación, y es que, ¿puede haber algo más terrorífico que un bicho que, al sentirse húmedo, se transforme? Yo soy de la opinión que no.
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80 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Monstruos inadaptados
Abundan las críticas que señalan su importancia como película ochentosa. Abundan los comentarios sobre el papel legendario de Gizmo y la labor de Spielberg como titiritero de esta obra única. Asi que intentaré analizar Gremlins desde otra perspectiva, esto es, la bajada de linea política detrás de una historia de engendros adorables.

Son chiquitos, peludos y simpáticos, que digo, ni siquiera son. Es uno solo. Representa el equilibrio, la infancia soñada, el peluche deseado por todos. Pero este peluchito no puede mojarse, porque se reproduce y sus hermanos ya no son dulces cositas, son verdaderos adolescentes: rebeldes sin causa que deben ser aleccionados por la sociedad, demasiado distraída en cantar villancicos y armar el arbolito de navidad. Rayita, lleva una cresta: ¡es un monstruo inadaptado! Representa esa vertiente punk aún vigente a principios de los ochenta.
Ni hablar si estos perversitos peludos comen después de medianoche, cuando ya la sociedad duerme para levantarse al día siguiente en busca del capital: el desequilibrio está garantizado, sobre todo si estas cosas verdes se reproducen, multiplicando las malas costumbres... eso que la sociedad se encarga de reprimir.

Lo sagrado salió de una vieja tienda de antiguedades, vino de quien sabe donde, ya estaba, solo necesitaba ser descubierto. Y dió vueltas las cosas, y se llenó de verdades escatológicas. Solo deben ver la luz del sol, o una luz fuerte: quedarán tan en evidencia que ninguno de ellos podrá soportarlo.
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46 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil
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