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Mayor Dundee (1964)

Sinopsis
Guerra de Secesión (1861-1865). El Fuerte Benlin, en Nuevo México, sufre un nuevo ataque de la banda de Sierra Charriba, un apache rebelde que, después de sus incursiones, se refugia en México. Esta vez se lleva como rehenes a tres niños. El Mayor Dundee (Charlton Heston), desobedeciendo las órdenes de sus superiores, recluta delincuentes, negros y prisioneros confederados para perseguir a los indios y rescatar a los niños; pero en México se interponen en su camino tropas francesas. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Major Dundee
Duración
124 min.
Guión
Harry Julian Fink, Oscar Saul, Sam Peckinpah (Historia: Harry Julian Fink)
Música
Daniele Amfitheatrof
Fotografía
Sam Leavitt
Productora
Columbia Pictures
Género
Western
"Otro de los grandes films de Peckinpah, en el que ya afloraba su predilección por las escenas violentas. Ni tan siquiera los múltiples problemas de posproducción lograron restarle un ápice de interés a este intenso western"
[Diario El País]
8
Peckinpah contenido por los mandamases (8.1)
Se echan de menos esas cámaras lentas, esas imágenes congeladas que todavía no se había animado a usar pero que más adelante se convertirían en la firma de Peckinpah.
No importa, la historia y los personajes están pensados a su medida (de hecho, él mismo metió mano en el guión). También se nota su peculiar estilo en algunas de las escenas: el cuerpo inerte del indio muerto cayendo por una pendiente, la espectacular batalla final en el río...

La película es conocida por su fracaso en taquilla y por los problemas durante la producción (se dice que durante el rodaje Heston amenazó con un sable a Peckinpah, aunque también se dice que se jugó el cuello apoyando a Sam ante los productores, llegando a decir que si le despedían, él también se iría) y, sobre todo, durante la posproducción (los productores no contaron con Peckinpah para el montaje, y eso, para un director-montador como él, fue un insulto).
Todas esas diferencias hicieron que Peckinpah no dirigiera finalmente "El rey del juego".

Imprescindible para todo amante del western; muy recomendable para el resto.
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34 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Apología del Derecho al ataque preventivo.
No voy a descubrir ahora lo buen director que fue Sam Peckinpah, uno de los grandes sin lugar a dudas, al que admiro profundamente, sin embargo como casi todo el mundo tiene alguna película que creo que no responde a lo que se pretende vender habitualmente y el ejemplo más paradigmático es “Mayor Dundee”

Echar la culpa a los productores es bastante simple, acaba de salir una edición en DVD, magnífica por otra parte, donde podemos sumergirnos en una versión muy cercana a la que quería Peckinpah, y los defectos son los mismos.

No se trata del montaje o de si los personajes están más o menos dibujados, para nada, creo que en demasiadas ocasiones de termina hablando de si el cielo es azul. Seré claro: “Mayor Dundee” es una apología del derecho de intervención norteamericana más allá de sus fronteras en la forma y manera que le dé la gana. La persecución de los indios por el rapto de los pequeños es una cortina de humo, lo esencial son dos cosas:

A. Los soldados azules cruzan Río Grande como si aquello fuera su patio trasero, y no sólo se justifica por la necesidad propia, es que es bueno para los mexicanos. La pintada de ¡Viva Dundee! en una tapia de un pueblo de aquel país es el mejor resumen. Peckinpah como todos los directores que han trabajado en Hollywood pasó por el aro y sus divergencias con los mandamases siempre fueron de forma (gasto, ideosincracia, carácter...) que de fondo –el guión, que es el mayor fondo de cualquier película-.

Ese mensaje patriótico que invade “Mayor Dundee tiene lectura interna, se trata de que confederados y unionistas formen un frente común y salven sus diferencias para un enemigo común: los indios, los mexicanos o los franceses. Ese es el segundo punto.

B. Es una película que representa la francofobia típicamente norteamericana (¿Dónde estarían ahora sin la ayuda franco-española en su guerra de independencia?). Y es que la doctrina Monroe de “América para los americanos” está subyacente en todo el metraje.

Esto no le quita otros méritos, y muchos además. Los actores por ejemplo. En especial Heston que está espléndido y muy cómodo, realmente se interpreta a sí mismo, cogiendo caracterizaciones de otros papeles suyos como “Ben –Hur” o “El Cid”. James Coburn sí que nos trae el verdadero personaje peckinpahniano. Ese rastreador manco hubiese merecido una película para él sólo.

Igualmente extraordinario es el rodaje en exteriores –vaya forma de rodar planos abiertos- y la fotografía con ese color rojizo a oxidado que la hacen memorable. Sombrerazo por su fotógrafo, Sam Leavitt.

Pero repito, es un Peckinpah aún en transición, le percibimos pero no le terminamos de encontrar su ADN. En demasiados momentos recuerda a John Ford, y a películas como “Río Grande” –la total impunidad de la legalidad internacional que los norteamericanos hacen gala- o a “Fort Apache”, con un retrato del personaje de Heston muy en la línea del de Fonda.
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