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Conversaciones con mi jardinero (2007)

Sinopsis
Después de haberse dado a conocer en París, un pintor regresa a su pueblo natal en pleno campo. La casa en la que pasó su infancia cuenta con un espléndido jardín, pero él ni sabe ni le apetece cuidarlo. Por eso pone un anuncio en el periódico local solicitando los servicios de un jardinero. El primer y último candidato es un compañero al que no veía desde los tiempos de la escuela. En su contacto diario con él, el pintor descubre a un hombre que le intriga y le asombra por su franqueza y por su elemental visión del mundo: no conoce la amargura ni la envidia, y su sistema de valores se basa en el uso del sentido común para juzgar cosas y personas; todo ello le proporciona una felicidad sin sobresaltos. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Dialogue avec mon jardinier
Duración
104 min.
Estreno
14 de septiembre de 2007
Guion
Jean Becker, Jean Cosmos, Jacques Monnet (Novela: Henri Cueco)
Fotografía
Jean-Marie Dreujou
Productora
ICE3 / K.J.B. Production / Studio Canal / France 2 (FR2) / Rhône-Alpes Cinéma
Género
Drama Comedia Amistad
"Preciosa (...) escrita con sencillez pero cargada de sensibilidad y hasta de magia, y protagonizada por una pareja de deslumbrante credibilidad (...) historia moral sin moralina."
[Diario El País]
"Saber hablar, saber escuchar. (...) Darroussin llena de humanidad su personaje (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
8
La amistad y el cambio
El pintor es un tipo de ciudad, uno de esos urbanitas, como bien han dicho por aquí, que sólo entiende de cultura clásica y moderna, lo que tanto gusta a los snobs de hoy en día, sin embargo, cuando se trata de labrar, pescar o menesteres más cercanos al ciudadano de clase baja/media, se pierde. En cambio, el jardinero es exactamente todo lo contrario, un tipo de ámbito rural, que conoce al dedillo todo aquello que se debe conocer sobre el campo y sus secretos. Y Becker los retrata fabulosamente, nos muestra dos personalidades totalmente contrapuestas, pero que en lugar de chocar, se unen en una instantanea y bonita amistad, y Becker nos los muestra, con esos primeros planos, les vemos sonrientes, expresivos y llenos de vigor, gracias a ese primer contacto con sus rostros, y nos llenamos también de todos esos valores que debe contener una amistad, y nos empapamos con ellos, gracias a una sencilla y brillante realización.

Pero no queda ahí, Becker es un tipo inteligente, sensible y meticuloso, uno de esos tipos que sabe que no puede ofrecer una simple historia al espectador y seguir su camino, uno de esos que cuidan el detalle y lo sumergen en un halo de dulzura, y aquí no se limita a tratar sólo la amistad, también habla sobre esos cambios, cambios que nos afectan cuando otra persona entra en nuestras vidas, nos marca y nos acoge como si fuesemos de su propia familia. Y tras ellos, quedan un montón de instantes, apegotonados en nuestro regazo, recordándonos todo lo que hemos aprendido, casi sin quererlo, al lado de todas las personas que nos han dado algo más, que no se han quedado en la superficie, que nos han brindado momentos de lo más deliciosos, y no queda otra que agradecerlo.

Si las situaciones donde se intenta ahondar, son fabulosas, sus aderezos cómicos no dan para menos, sencillamente son una puntilla más, y resultan una abstracción verdaderamente divertida a esas conversaciones que se desenvuelven con total naturalidad y encanto.
El trabajo lo rematan actores como Auteuil, que últimamente está medrando gracias a la amplia variedad de papeles que le sirven y, en especial, Jean-Pierre Darroussin, toda una sorpresa la de este actorazo que con una humanidad brillante borda un personaje de esos que, ya de por si, tienen muchísimo jugo, sacando todo el partido posible a una de esas personalidades que se te queda grabada durante mucho tiempo.
El final mejor dejarlo a parte, mejor verlo. Precioso.
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39 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El huerto y el pincel
El guión está basado en la novela autobiográfica de Henri Cueco. Aunque para la adaptación a la gran pantalla, Becker ha desarrollado mucho más el personaje del pintor, que en el libro actúa como mero comparsa. Auteuil logra darle cierta dimensión a este personaje, al que es difícil sacar del cliché de artista que vuelve a sus raíces para recuperar la sencillez que perdió en el camino. Sus aventuras amorosas, su rol de padre que demuestra escasa empatía con su hija, la relación con su separada esposa...son aspectos que sirven para poco más que para dar los necesarios respiros a lo verdaderamente importante: las conversaciones con su jardinero. Ahí es donde notamos crecer al personaje del pintor, y donde el intérprete consigue hacerlo auténtico y cercano. Si bien es el jardinero el que provoca los cambios en él, desde el principio de la película podemos observar como el pintor se muestra completamente abierto y dispuesto a escuchar y aprender. Un detalle del guión que me gustaría destacar es el hecho de que no se fuerce ningún conflicto entre los dos amigos. Es uso habitual, en el cine que habla de relaciones humanas; meter alguna crisis que haga más, supuestamente, interesante la historia. En este caso, se podría haber caído fácilmente en utilizar este recurso, pero el guionista tiene el buen gusto de optar por la naturalidad y la sencillez, sin sobresaltar gratuitamente la relación.

Sin duda, es la arrolladora, a la vez que sencilla, personalidad del jardinero interpretado por Darroussin la baza fundamental que juega la película. Inspirado en un personaje real, resulta deslumbrante escucharlo hablar, verlo actuar. Un hombre que reúne ingenuidad y sabiduría en grandes (y equivalentes) dosis. Una filosofía vital extremadamente simple, pero llena de verdad. Alguien que sabe lo que quiere, quien es y como ser feliz. Aunque al pintor (y a nosotros) le pueda parecer aburrido y monótono su estilo de vida, tampoco puede evitar sentirse fascinado (al igual que nosotros) por alguien que lo tiene toda tan claro, y que no se complica la vida de forma innecesaria.

Pero aparte del trabajo actoral, poco más podemos destacar en una película muy convencional, previsible, y que no asume ningún riesgo. El director lo deja todo en manos de sus dos intérpretes, para que saquen adelante esta bonita historia de amistad. Y sí, el propósito está logrado. El filme es agradable de ver, gustará, y llevará a las pantallas una cantidad respetable de público, deseoso siempre de ver este tipo de cine sensible. Pero se echa de menos la mano de un director que vaya un poco más allá, alguien que apriete un poco las tuercas, y que se arriesgue de alguna forma para que no acabemos con la peligrosa sensación de déjà vu fílmico. Si a eso, le unimos algún momento mediocre de guión (incluidos un par de gags bastante torpes), tenemos el resultado de un producto correcto y amable; pero que no dejará satisfechos a aquellos que busquen ese algo más.
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31 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil