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Si de verdad quieres... (2012)

Sinopsis
Después de más de treinta años de matrimonio, una pareja (Meryl Streep y Tommy Lee Jones) se somete durante un fin de semana a una sesión intensiva de asesoramiento, con el fin de aclarar sus ideas y tomar la decisión de seguir adelante o divorciarse. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Hope Springs (Great Hope Springs)
Duración
100 min.
Estreno
28 de septiembre de 2012
Guión
Vanessa Taylor
Música
Theodore Shapiro
Fotografía
Florian Ballhaus
Productora
Management 360 / Escape Artists / Mandate Pictures
Género
Comedia Drama
Premios 1
2012: Globos de Oro: Nominada a Mejor actriz de comedia/musical (Meryl Streep)
8
Detalles de una vida en común... (Y Meryl Streep)
Mal hecho. Ha vuelto a pasar. A uno le presentan una película con un trailer bastante insulso, lleno de bromas y comentarios cómicos que fuera de contexto no funcionan tan bien como deberían, y que parecen tópicos y manidos. Además, el cartel de la película se parece a otros cientos de carteles, en tonos blancos y virginales, sin un atisbo de creatividad. Por si fuera poco, el director no cuenta con demasiados créditos a su favor; y el colmo es una traducción del titulo al español que no podría tener menos sentido, que es imposible que perdure. Con todo eso, los que distribuyen Hope Springs esperan dar una imagen de comercialidad, de película liviana y facilona, con el afán de mantener fiel a su grupo demográfico... Haciendo que, probablemente, muchos se alejen de un filme adulto, sin estridencias, realista en el mejor sentido de la palabra, y por supuesto, con grandes interpretaciones.

Por que está claro, si Hope Springs no tuviera a quien tiene en su cartel, el resultado no seria el mismo. Conviene decir que Hope Springs no es una gran película, no es la visión definitiva sobre el matrimonio, ni un ejercicio artístico a la altura de, digamos, Revolutionary Road; y ello se debe, principalmente, a que el director David Frankel, no es precisamente un virtuoso del séptimo arte: le falta inventiva, originalidad, riesgo, se apoya en canciones pop ya pasadas de moda (evidente signo de mediocridad) y se limita a confiar en sus actores y en su guión perdiendo la posibilidad de perdurar, de que su filme no se parezca a otras similares (problemas ya presentes todos ellos en su anterior filme, El diablo viste de Prada).

Pero por suerte, Hope Springs cuenta con un guión que si vale la pena. La sucesión de sencillas escenas que lo componen es puro oro para el trabajo actoral, pero además tiene ideas sinceras, que no quieren aleccionar a nadie y que salen de la verdad de los años de vida compartida de una pareja cualquiera, de todo lo que no se ha dicho o se dejó de decir, de los prejuicios que nos autoimponemos conforme nos hacemos mayores, y de lo fácil que nos resulta olvidar el por qué nos enamoramos de quien nos enamoramos. Pero lo bueno de Hope Springs es que cuenta todo esto de una forma limpia y sencilla, no quiere que lloremos, no es un melodrama, y encuentra un equilibrio perfecto entre la comedia sentimental y el drama matrimonial.

Y ahí está el reparto. Steve Carrel y Tommy Lee Jones son dos actores cuyo carácter parece siempre impregnar sus composiciones. Tal vez aquí también ocurra, pero, por un lado, la limitada labor de Carrel está ejecutada con sabiduría (no parece un psicólogo, ni interpreta a un psicólogo, ES un psicólogo), y por otro, la impertérrita imagen de Lee Jones se conmueve como cuando realiza sus mejores trabajos, pues ver las fisuras emocionales en un intérprete de voz e imagen tan marcadas dejan ver su verdadera humanidad. Y por supuesto, su complicidad con su compañera de reparto, y la creación de nada más y nada menos que 32 años de vida juntos, es de una definición absoluta.

Siempre me pasa. En una película en la que actúe Meryl Streep debo dedicarle uno o varios párrafos sólo a su trabajo, y en el fondo, no se que decir. Podría hablar de otras dos películas suyas, Se acabó el pastel, No es tan fácil, y ésta. En las tres se habla de temas en cierta forma similares, de tres mujeres enfrentadas a crisis que les impone la madurez o las relaciones con sus compañeros de vida. Pero esas tres mujeres están tan bien construidas que cada una de ellas tiene detalles únicos, personales, esenciales como ser. Está claro la vida que han vivido, las experiencias que han pasado; está claro por qué tienen determinados gestos en su cara, por qué se mueven cada una de una forma distinta, por qué visten de una manera u otra. Es en los detalles en lo que Streep se basa para interpretar toda una vida. En Hope Springs su vis cómica está presente, su sensibilidad está presente, su magnetismo está presente. Y la cámara lo sabe, por eso se posa frente a ella, y simplemente, contempla como un gesto da paso a otro, como una emoción emerge en el momento más humano, como un silencio abarca tantas cosas...

Podemos pensar que Hope Springs no es una obra maestra, que la venden como una chorrada más, pero ver a una intérprete como ésta trabajar, en lo que sea, es per se todo un privilegio.
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25 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
...ver dos interpretaciones de lujo.
David Frankel, aquel que dirigiera la exitosa "El diablo viste de Prada", regresa a la comedia de situación con esta pequeña película sobre las crisis matrimoniales.

"Hope Springs" nos cuenta la historia de una pareja, que después de llevar más de una treintena casados se hallan sumergidos en una hastiada rutina donde el contacto físico no existe y el amor es más costumbre que pasión. Pero la mujer decide poner punto y final a la situación tomando cartas en el asunto y sometiendo a la pareja (contra la voluntad de su marido) a una sesión de terapia para recuperar la chispa perdida.

Dos son los pilares que hacen de este pequeño film algo grande, pues son sus dos interpretaciones principales, el matrimonio interpretado por Meryl Streep y Tommy Lee Jones, quienes aportan un valor añadido a la película que arrastrará al espectador desde la ternura a la carcajada, de la sonrisa a la lágrima. Ambos bordan unos papeles que elevan un guión un tanto simple a un nivel superior. Ella, como siempre, perfecta en lo que se propone, y él, sorprendentemente efectivo en un papel en el que no estamos acostumbrados a verle logrando nuevos registros interpretativos que le sitúan en esta producción al nivel de su compañera metiéndose al público en el bolsillo y ganando una instantánea empatía.

Junto a ellos una galería de secundarios capitaneados por Steve Carell encarnando al enervantemente plano terapeuta y meros cameos desde Elisabeth Shue a Mimi Rogers, personajes sin importancia alguna que enmarcan a la historia principal sin aportar nada de especial.
Una puesta en escena sencilla, una banda sonora que guía (quizás con excesivo descaro) las emociones del espectador... una historia mínima con una máxima calidad en sus interpretaciones que la elevan por encima de la media. Divertida, emotiva e interesante.

-Enoch-
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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil